jueves, 10 de febrero de 2011

Mis benditos, en el desarrollo de una radiación positiva, ustedes tienen que trabajar por ella. Todos quieren una religión cómoda —ciertamente es por eso que la Tierra está en la condición en que se encuentra. Todos quieren paz, todos quieren que alguna otra persona los saque de la zozobra. ¡He aquí el filo de la navaja! ¿Creen ustedes que el Señor Buddha estaba cómodo cuando se paró del diván, dejando atrás a su mujer, luego salió del palacio de su padre y dejó atrás a su hijo? ¿Creen que estaba cómodo cuando caminó por los polvorientos caminos de India con una escudilla de mendigos, y tenía que ir de puerta en puerta recibiendo las sobras que le tiraban?


¿Han tratado ustedes de sentarse durante siete años en la postura del Buddha sin nada que les sostenga su espina dorsal salvo su propia Luz? ¿Acaso lo han hecho durante una hora? ¿Creen ustedes que Él estaba cómodo cuando no tenía comida ni discípulos, cuando los enemigos en el ámbito síquico y astral se le presentaban y soplaban sobre su alma todas las pruebas de maya, y se preguntaba en el nombre de Dios, "¿por qué no permanecí en casa?", y "¿por qué no le enseñé a mi gente desde la autoridad del trono del soberano?"¿Acaso creen que estaba cómodo cuando entró a los diversos Ámbitos de Luz y vio la perfección que allí había, rehusando, empero a permanecer, empujando esa alma hacia adelante y arriba... arriba... arriba.... hasta que compareció en la presencia de la Eternidad?


¿Creen ustedes que había un sentido de confort después de lograr lo último, el monte del logro, el pináculo del éxito, y luego RENUNCIAR al Nirvana para regresar de vuelta a un cuerpo que estaba escuálido debido a su largo período de samâdhi —un cuerpo en que tenía que volver a atraer esas fuerzas vitales, y luego caminar los senderos del hombre? ¿Qué hizo Él? Pues, que se auto-disciplinó como lo han hecho todos los grandes seres que aman a la humanidad... ¡sin exigir igual disciplina de los demás!


¡ALLÍ TIENEN USTEDES LA CLAVE! ¡A todos aquellos que van a llevar esta Luz a lo largo y ancho de cada país, les toca la auto-disciplina y dar confort a los demás! Cuando la propia Luz del Señor Buddha brillaba, cuando la gente tocaba la basta de su vestido, cuando sentían la dulce esencia de Su presencia (y lo sé, porque Yo estaba allí), el corazón se aceleraba y decía, "Oh, Señor, ¿qué podemos hacer para ser como Tú?" Luego vinieron los ocho grandes pasos (v.g. El Noble Octuple Sendero) vinieron luego las enseñanzas a quienes habían preguntado, y ellos preguntaron porque Él tenía la plenitud del éxtasis y del arrobamiento, pero SE LO HABÍA GANADO mediante una disciplina que no se ha visto durante muchas eras.


¿Acaso no creen ustedes que Moisés pasó por una disciplina? Consideren ese hombre, un hombre que de por sí era tímido, y empero fue llamado por el Señor a tomar un gran pueblo de un lado al otro de páramos sin mapa, de un ardiente desierto y al otro lado de un mar sobre el cual no había puente, no había pontones... ¡no había otro sendero que la Fe! ¡Y él respondió a ese Llamado! Caminó con hombres y mujeres que lo escupían cuando sentían el calor ardiente del desierto y cuando no veían agua por ninguna parte, y cuando veían las embravecidas mareas del mar, detrás de ellos el gran poder del ejército egipcio —y maldiciones caían sobre él. ¡Sin embargo, Moisés sabía que si se desanimaba o resentía en ese momento, todo se perdería! Allí se encontraba con el mar frente a sí, el ejército egipcio a sus espaldas, y un pueblo renuente que estaba tratando de salvar levantándose a su alrededor... ¡miles de ellos! Con la disciplina de Dios, sosteniendo su atención sobre la Presencia, Moisés los llevó al otro lado de ese mar sobre el rayo de su propia fe y a través del desierto. Luego, en el corto lapso cuando subió al Sinaí y los dejó por un momento... ¡de vuelta regresaron a los ídolos y a los antros de la Tierra!


Había disciplina en esa corriente de vida, hay disciplina del ser en cualquier gran líder. ¿Acaso piensan que no había disciplina en la vida de la Santa Madre de Jesús? Son pocas las mujeres que han experimentado las disciplinas de esa corriente de vida. Sacada de su hogar antes del nacimiento de su hijo, llevándolo a un país extraño, despertada cuando sentía que no estaba a salvo, y llevada a cruzar el desierto con ese bebé —¡esperando, siempre ESPERANDO que esa Luz, esa visión del Mesías, esas voces angélicas y esos gloriosos seres fueran verdaderos!..., llevando ese infante a las puertas de Luxor, dejando ir esa mano, permaneciendo en las afueras en oración hasta que él regresara. ¿Acaso no fue cuestión de disciplina pararse en la ladera del Gólgota al pie de una cruz sangrante y ni siquiera una vez durante tres horas quitar su atención del mismísimo cuerpo que ella había dado a luz y del espíritu de su hijo? ¿Acaso no fue disciplina de parte de ese hijo, en la cima de su juventud y maestría, dejar yacer ese cuerpo?

Amados míos, hay una disciplina que nace del Amor en el corazón, amor por la humanidad en general, que le permite a algunos asumir ciertos pasos que desarrollan la naturaleza interna —luego, en ejemplo, en Luz radiante, convertirse en magnetos para esa humanidad que dirá: "yo podría ser lo que tú eres; me gustaría tener lo que tú tienes; podría convertirme en lo que tú deseas". Luego, a esos hombres y mujeres que PREGUNTAN, háganle una presentación positiva y estimulante de la Ley. Los "no deberás" revuelve lo animal en el hombre. Tomen los "deberás" —deberás sublimar las pasiones del cuerpo para iluminar la mente... deberás elevarte por encima del deseo de hacer de tu cuerpo un sepulcro para la bestia muerta... deberás introducir nueva vida a tu cuerpo, nueva luz a través de las hierbas naturales y productos agrícolas —DEBERÁS— señalando lo bueno y mostrando que el sendero HACIA ARRIBA es el Sendero de Luz, sin hacer de la disciplina un látigo. YO SÉ porque aprendí de la manera difícil.

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